Manuel López Trevino fue asesinado el 18 de octubre de 1975 en la localidad guipuzcoana de Zarauz, donde prestaba servicio como miembro de la Guardia Civil. Aquella tarde se dirigía a su domicilio tras haber salido del cuartel, siguiendo el recorrido habitual que realizaba cada día al finalizar su jornada. Mientras caminaba por la calle, fue atacado por la espalda y recibió tres disparos que le causaron la muerte de manera inmediata, sin posibilidad alguna de defensa.
El cuerpo de Manuel López Trevino quedó tendido sobre la acera, donde fue encontrado instantes después. La noticia del atentado se extendió rápidamente por la zona, generando una profunda conmoción entre los vecinos y entre sus propios compañeros del Instituto Armado, que conocían bien su dedicación y su carácter cercano. La violencia del ataque reflejaba el clima de tensión que se vivía en aquellos años, en los que los miembros de las fuerzas de seguridad se convirtieron en objetivo constante de la organización terrorista.
Uno de los momentos más dolorosos se produjo cuando fue su propio hijo quien tuvo que identificar el cuerpo allí mismo, en el lugar del crimen. La escena dejó una huella imborrable en la familia, que perdió a un padre y esposo de manera brutal y repentina. La muerte de Manuel López Trevino se sumó a la larga lista de atentados cometidos en aquella época, marcando para siempre la memoria de quienes lo conocieron y de la comunidad que sufrió el impacto de su asesinato.