El 22 de abril de 1975, el inspector de Policía José Ramón Morán González fue asesinado en Guecho en un atentado perpetrado por ETA. Aquella mañana había realizado, como cada día, el trayecto en tren desde su domicilio en Sopelana hasta la comisaría donde trabajaba. Al bajar del tren y dirigirse hacia la salida, dos terroristas se aproximaron por la espalda desde un vehículo cercano y uno de ellos le disparó a muy corta distancia, sin darle opción a reaccionar.
Los agresores huyeron rápidamente del lugar mientras José Ramón era trasladado al puesto de socorro de Guecho, donde falleció pocos minutos después debido a la gravedad de las heridas. Su rutina diaria, un recorrido que hacía desde hacía años, se convirtió inesperadamente en el escenario de un ataque que conmocionó a compañeros y vecinos.
La repercusión del atentado fue inmediata. Tres días después, el 25 de abril, el Gobierno decretó un estado de excepción en Vizcaya y Guipúzcoa, reflejando la preocupación por la escalada de violencia que se vivía en la zona.