Francisco Expósito Camio fue asesinado el 31 de julio de 1975 en la parada de taxis de Usurbil, donde trabajaba desde hacía años tras haber dejado atrás una destacada carrera deportiva. Entre 1942 y 1953 fue ciclista profesional y logró catorce victorias en distintas competiciones. Su mayor éxito llegó en 1951, cuando se proclamó campeón de España en ciclismo de cross en una prueba celebrada en San Sebastián, además de haber sido tres veces subcampeón en la misma modalidad.
Tras retirarse del deporte, Francisco Expósito comenzó a trabajar como taxista para ganarse la vida y mantener a su familia. Aquella mañana de jueves, poco antes del mediodía, se encontraba en su vehículo cuando dos miembros de ETA se acercaron por ambos lados del taxi y le dispararon, acabando con su vida de manera inmediata. El ataque se produjo en un momento especialmente significativo para él, ya que era su último día de trabajo antes de viajar a Alemania para conocer a su nieto recién nacido.
Durante la huida, los terroristas lanzaron panfletos en los que acusaban falsamente a Francisco Expósito Camio de ser confidente de la Guardia Civil, una estrategia habitual utilizada para justificar sus atentados y sembrar miedo en la población. Su asesinato dejó un profundo impacto en Usurbil, donde era una persona muy conocida y apreciada tanto por su trayectoria deportiva como por su carácter cercano y trabajador.