Juan José
Mateos

D. Fernando Llorente Roiz

33
Profesión: Inspector de la Policía Nacional
Nacido en: Cantabria
Edad: 51
Estado civil: Casado
Hijos: 3
Portada noticia

Fernando Llorente Roiz había pasado la tarde en un bar de Bilbao cercano a su domicilio, donde se reunió con varios amigos para ver un combate de boxeo. Era un lugar que frecuentaba con normalidad y en el que solía sentirse cómodo, rodeado de conocidos y del ambiente habitual del barrio. Tras finalizar la velada y despedirse de sus acompañantes, decidió regresar a casa caminando, recorriendo las pocas calles que lo separaban de su vivienda. A esas horas, el barrio mantenía la tranquilidad propia de la noche, y nada hacía presagiar que su regreso se vería interrumpido por un ataque planificado.

Al llegar al portal de su edificio, situado en la calle Calixto Díez, dos individuos que lo estaban esperando se aproximaron a él y le dispararon a quemarropa en seis ocasiones. El ataque fue rápido, directo y ejecutado con total sorpresa, sin darle la menor oportunidad de reaccionar o de intentar ponerse a salvo. Los agresores huyeron inmediatamente del lugar, dejando tras de sí una escena marcada por la confusión y el desconcierto de quienes se encontraban en las inmediaciones.

Algunas de las personas que seguían en el bar escucharon los disparos y, alarmadas, salieron a la calle para ver qué había ocurrido. Al encontrar a Fernando herido en el portal, intentaron auxiliarlo de inmediato y organizaron su traslado al hospital de Basurto, donde ingresó en estado crítico. A pesar de los esfuerzos del personal sanitario, falleció poco después debido a la gravedad de las heridas. Su muerte causó un profundo impacto entre sus amigos, vecinos y compañeros, que conocían bien su carácter cercano y su vida tranquila en el barrio.

Las investigaciones posteriores revelaron que los terroristas habían telefoneado previamente a su domicilio para asegurarse de que no había regresado aún a casa, lo que demostraba la planificación del atentado y la intención de esperar el momento exacto para atacarlo. Este detalle añadió un elemento de inquietud entre quienes lo conocían, al evidenciar que había sido vigilado y seguido antes de ser asesinado. Su muerte se convirtió en un nuevo episodio de la violencia que marcó aquellos años, dejando tras de sí dolor, indignación y un recuerdo que permanece vivo entre quienes compartieron con él su día a día.

juanjosemateos.com

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