El 14 de mayo de 1975 ETA asesinó al teniente de la Guardia Civil Domingo Sánchez Muñoz cuando participaba en el registro de un piso franco de la organización en Guernica. La operación se desarrollaba en un inmueble situado en el número 47 de la calle Señorío de Vizcaya, donde los agentes trataban de localizar a varios miembros de la banda que, presuntamente, estaban implicados en el asesinato del agente Andrés Segovia Peralta, ocurrido ocho días antes. A primera hora de la mañana, alrededor de las seis, los guardias civiles accedieron al portal del edificio sin saber que en el interior se encontraban dos etarras que, al verse descubiertos, intentaron huir por una de las ventanas del piso.
En ese momento, el teniente Domingo Sánchez Muñoz se encontraba en el exterior del inmueble, cubriendo la zona para evitar la fuga de los sospechosos. Durante el intento de escape, los terroristas abrieron fuego y el teniente recibió varios disparos en la cabeza y en el pecho. Sus compañeros lo trasladaron de inmediato a un hospital de Bilbao, pero llegó en estado crítico y falleció poco después debido a la gravedad de las heridas. Su muerte supuso un duro golpe para la unidad que participaba en la operación y para todos aquellos que conocían su trayectoria profesional.
El enfrentamiento entre los guardias civiles y los etarras se prolongó durante casi media hora, en un intercambio de disparos que afectó también a los propietarios de la vivienda, Garay Lejarreta y su esposa Blanca Saralegui Allende, quienes perdieron la vida durante el tiroteo. La situación generó un clima de tensión y confusión en la zona, mientras los agentes trataban de controlar el entorno y evitar que los responsables del ataque consiguieran escapar. A pesar de los esfuerzos desplegados, los dos miembros de ETA lograron huir inicialmente del lugar.